lunes, 22 de agosto de 2016

Símbolos

En los lenguajes, los elementos que los componen (digamos símbolos, agrupando en este concepto cualquier elemento lingüístico, morfema, palabra, oración, párrafo, discurso…) mantienen una relación de representación con una idea y/o con algún componente de la “realidad”. Esta relación también se denomina significación y es la que se establece entre significante y significado.
Así, “árbol” significa tanto el concepto de lo que un “árbol” es como cualquier instancia individual en la realidad como otros símbolos de “árbol”.
Esa relación funcional es usada por los hablantes de muchas formas dependiendo de la situación contextual, pero en general viene a resultar en poner en relación ideas entre si o con significados en la realidad. Si digo: “El árbol de la cima se ha quemado”, transmito a mi oyente que un determinado ser o parte de la realidad pertenece a determinada clase mental (“ideal”), esto es, la de los seres en los que se ha producido un proceso de combustión.
El lenguaje transmite (contiene) ideas. Las ideas están emparentadas con la realidad (en una relación que se escapa del objetivo del presente escrito).
El lenguaje, en su uso, como sistema de representación de ideas las conforma y configura. El lenguaje condiciona y determina el pensamiento. Los signos lingüísticos son símbolos de ideas (igual dibujos que palabras que signos lógicos o cualquier otro).
En el momento de la abstracción, la analogía de distintas percepciones se transforma en una propiedad, una característica en forma de idea (mental) a la que las percepciones se adhieren o no.
Las ideas son símbolos, elementos lingüísticos con capacidad de significación que organizan la experiencia con categorías y relaciones, interpretándola y dándole sentido.

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