1) Queremos evitar la frustración:
La mayor parte
de nuestro tiempo vital consciente sufrimos decepción, insatisfacción y
frustración. El recuerdo nostálgico del pasado, los remordimientos de acciones
u omisiones pasadas, el dolor de errores… también respecto al futuro, ansias y
deseos, sueños… Pero no menos el presente: ansia, estrés, locura, furia,
pasiones en general que nos invaden y que luego nos dejan vacíos e
insatisfacciones. Enfermedad, vejez, soledad, recuerdos y sueños presentes del
sufrimiento y evasiones hacia atrás y hacia adelante…. Deseos insatisfechos y aversiones que no nos abandonan alteran nuestro equilibrio y nuestra paz interior.
2)
Las pasiones son la causa raíz de la
frustración:
En el origen
de esa frustración esta la capacidad humana de experimentar pasiones. ¿Que son
las pasiones? Aquí entiendo las pasiones como los estados emocionales, espirituales,
intensos que tienen su origen en las sensaciones y dominan la voluntad y
condicionan la razón (juicio).
Sentimos la
agradable sensación de satisfacer nuestras necesidades (alimentación,
reproducción y similares funciones vitales básicas) y orientamos nuestra
conducta a hacerlas duraderas y experimentarlas tantas veces y con tanta
intensidad como sea posible…y nos frustramos cuando no las conseguimos… en ese
momento la emoción/sensación se convierte en pasión.
Nos
acostumbramos a la placentera compañía de los seres queridos y nos frustramos
cuando no están presentes, cuando somos rechazados, ignorados o cuando
desaparecen. En ese momento afloran las pasiones.
Igual el amor,
el odio, la ira, la locura, la dependencia, la sublimación, el ansia…
Mientras
sentimos el placer o aversión momentaneos y esas emociones no condicionan nuestra actitud o
disposición posterior, estamos en equilibrio; cuando trascienden ese plano y se apoderan de nuestra voluntad, son
pasión y generan un estado de frustración.
3)
¿Cómo detener el ciclo vital de las pasiones?
En el budismo
más ancestral encontramos la clave del éxito en la detención del flujo, del
proceso que se desvía en las pasiones y genera la frustración. No hay mucho que
añadir pero si mucho que entender y asimilar: las pasiones se controlan, se
evitan o se canalizan a través de la fijación en el presente, en la moderación
del término medio y en el control mental.
La mente toma
el control de las pasiones, reduciendo y eventualmente eliminando su preeminencia
y hegemonía, limitando su influencia en nuestra conducta y pensamiento. No hay
pasión, no hay insatisfacción / frustración y por tanto, nuestra existencia
permanece en el espacio de la calma y el equilibrio.
El método, el foco, es simple: mantenerse en el término medio, alejado de los extremos pasionales y centrarse en el presente en el acto, en la conducta y actividad inmediata. Es, en el fondo, un camino de disciplina, de modificación conductual, de cambio de escenario.
4) El código de conducta para abandonar el lugar de
la frustración y la insatisfacción
La eliminación
de la frustración y la insatisfacción se consigue a través de un código
de conducta que se resume en HACER LAS COSAS BIEN. Hagas lo que hagas,
en cualquiera de tus ocupaciones o actividades, hazlo bien: habla bien,
piensa bien, respira bien, lava los platos bien..
5) El Karma
El Karma es un buen deseo del que no tiene otra garantía sobre la validez de su ética y de su código de conducta. No hay Dios que recompense nuestro código ético, necesitamos una ley natural o metafísica que legitime y consolide nuestras reglas de vida y aquí aparece el karma. El karma es una especie de ley natural que dice que lo bueno produce bondad futura y lo malo, maldad futura. Es tranquilizador, pero ilusorio. Es cierto que hay una cierta correlación entre la naturaleza de las acciones y a través de sus efectos, las acciones consecuentes.
Si conducimos nuestro coche siguiendo las normas de circulación y de forma equilibrada y controlada, tenemos más probabilidad de no tener accidentes. Pero esto no es una relación causal, es una consecuencia indirecta lógica, una cuestión de lógica y de probabilidad.
6) La Reencarnación
La teoría del renacimiento o resurección o reencarnación son ejemplos de aquellos premios que creemos merecer y conseguiremos por nuestra buena conducta y nuestro bien hacer en la vida presente. No solo nada prueba su realidad, sino que son teorías contrarías a la experiencia, a la lógica y a la realidad científica.
Nada demuestra, ni siquiera mediante leves indicios que tales hechos tengan lugar o se puedan producir. No existe el ego, no tenemos alma pero de alguna manera el yo tránsita entre seres del universo, sin ninguna conjetura sobre como se produce este hecho.