Obviamente el
árbol que cae en el bosque no produce “sonido” a no ser que algún órgano
elaborador de sonidos esté presente (un oído biológico, por ejemplo). Porque el
sonido (o ruido) es el efecto en un órgano de una determinada variación del
medio ambiente. Es necesaria la presencia de ambos (alteración y órgano interpretador)
para que el sonido exista.
Pero no es menos
cierto que, en ausencia total de órganos de esa índole, la caída del árbol
produce efectos, haya o no “espectadores”. Produce la señal que, de estar
presente, un oído convertiría en “sonido”.
Sonido no, pero algún tipo de vibración se produce, aunque no haya nada ni nadie
para convertirla en sonido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario