miércoles, 13 de enero de 2010

La verdad enseñada

Es un error básico creer que es posible transmitir conocimientos por el mero hecho de rebelarlos.
Aunque su naturaleza es infinitamente compleja, la verdad y el saber no son un conjunto de informaciones memorizadas sino más bien un conjunto de contenidos elaborados por el individuo desde sus propias capacidades y en base a su experiencia personal.
Así que ningún método pedagógico obtiene los mismos resultados en dos individuos distintos: hay un punto de partida individual, un medio ambiente diferente y unas capacidades, aptitudes y actitudes diferenciadas.
El resultado:
Todo es para alguien y no existen verdades en si mismas.
Si esto fuera cierto, la actividad del docente se debe centrar en incitar la curiosidad y/o en facilitar el descubrimiento al estudiante. (El corolario es que no es condición suficiente saber para enseñar y que tampoco es necesario).
Un hecho interesante a observar en muchas prácticas docentes es como se utiliza la repetición refleja, irracional y automática de determinadas disciplinas como vehículo iniciático para llegar al momento del conocimiento, de la interiorización y la superación.
En todo caso, los métodos pedagógicos más extendidos facilitan técnicas y metodologías personales-individuales que deben situar al pupilo en el lugar del descubrimiento.
 
He aqui la principal diferencia entre conocer y saber: solo sabemos aquello que hemos conocido por algún medio y hemos interiorizado, elaborado, en suma, integrado en nuestro pensamiento.
 
Solo en ese momento se accede al saber.
Si es que saber es posible o, aun más, si es que saber es algo más que creer saber.
 

 

vogelfrey@hotmail.com

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